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18 agosto 2012

BOGOTA

Cuando pensamos en países latinoamericanos sin haber visitado al menos un par de ellos se puede tender a generalizar de manera equivocada. Muchas veces nos invaden falsos estereotipos provenientes quizás de la televisión, medios de comunicación o simplemente de herencias culturales erróneas. Sin embargo al conocer “in situ” alguno de esos países te das cuenta que muchas veces tienen en común mucho menos de lo que uno se imagina.



Hace años visité la ciudad de Bogotá y me llevé una sorpresa ya que esperaba un lugar provinciano y sencillo, pero nada que ver con la realidad.

La capital colombiana es una urbe moderna que rebosa lujo por muchos de sus rincones y está llena de enormes centros comerciales, cafeterías y restaurantes de lo más "chic", boutiques, joyerías y un largo etcétera que te deja con la boca abierta.
 De la misma manera también se me hizo extraña la sensación de estar en una lujosa urbe rodeada por enormes montañas exóticas típicas más bien de zonas precarias.


Pero a pesar de su modernidad Bogotá conserva lugares recónditos donde el tiempo parece no haber pasado, como es el barrio de La Candelaria considerado el corazón histórico y cultural de la ciudad, el cual ha atraído tanto a artistas, escritores e intelectuales de todo el mundo. Allí puedes ver las casas coloniales con ventanas enrejadas, portones y techos de tejas rojas que le dan un aire muy pintoresco, junto con calles de adoquines muy características del barrio.


Otro aspecto que me sorprendió muy gratamente fue el carácter de los colombianos ya que en general son personas muy cálidas, agradables y con gran cultura del esfuerzo. Y la muestra está en que una ciudad así se consigue con mucho trabajo y dinero claro está.


Mi recomendación


Colombia es un de los mayores productores de esmeraldas, así que si vas a Bogotá te recomiendo visitar, aunque sólo se por curiosear, una de sus fábricas- joyerías que encontrarás por toda la ciudad. Será una buena ocasión para darte en pequeño o gran capricho, a un precio mucho más económico de lo habitual.


26 febrero 2012

MATE DE COCA

El mate o té de coca se trata de una bebida milenaria elaborada con varias hojas de coca y agua caliente introducidas en una taza que se van dejando reposar para que el flujo de las propiedades de sus hojas se mezcle con el agua.


Esta bebida se elabora en las regiones andinas situadas a altas alturas tales como Perú, Bolivia, Chile, Colombia o Argentina con la finalidad de curar el mal de altura (soroche) ya que sus propiedades permiten una mayor absorción de oxígeno en la sangre así como también ayudan a tener una buen digestión. La planta posee una concentración de coca muy baja y por ello su ingesta no produce toxicidad ni dependencia.

En Sudamérica el consumo es muy habitual casi a diario debido a su contenido en vitaminas y determinados oligoelementos así como potasio (necesarios para el equilibrio del corazón), propiedades adelgazantes, además es estimulante y mejora la atención y la coordinación de ideas y por tanto su consumo se considera medicinal. Además los 14 alcaloides que posee así como aminoácidos, vitaminas (A, B1, C y E), tiamina, niacina y riboflavina la convierten en la planta más completa del universo en Nitrógeno que es el que elimina las toxinas y patologías del cuerpo.

Su distribución es totalmente legal así como su venta en dichos países pero su exportación está totalmente prohibida ya que la ONU le ha asignado la misma categoría que el opio o la cocaína.

El sabor del mate es bastante agradable parecido al regaliz sin embargo lo más habitual para paliar rápidamente los efectos del mal de altura es el mascado de varias hojas durante unos minutos para extraer su jugo. Ingerido de esta manera su sabor es bastante desagradable y es por eso que incluso a veces te proporcionan una pequeña piedra calcaria para que al morderla reduzca el sabor amargo de las hojas.

Su consumo se extiende además al mate de coca en saquitos tipo infusión, a caramelos o incluso bombones y si viajas a unos de los países citados encontrarás estos productos con facilidad y verás a cientos de campesinos vendiendo grandes sacos de hojas recién cortadas.




Mi recomendación

Es bastante incomprensible que una planta con tantas propiedades beneficiosas para nuestra la salud esté prohibida en Europa porque por mi experiencia puedo decir que consumí las hojas de coca de todas las maneras citadas y los efectos que me causaron fueron rápidos y muy beneficiosos para mi cuerpo. Así que si viajas a un país situado a altas alturas no dudes en probar las hojas de coca en todas sus variedades y olvídate te los tabús de nuestra cultura occidental.

27 noviembre 2011

MAL DE ALTURA

El mal de altura son las reacciones fisiológicas que soporta nuestro cuerpo producidas por la exposición a la baja presión de oxígeno que existe a gran altitud normalmente entre los 2.500 y los 3.000 metros por encima del mar, dado que a medida que vamos ascendiendo van disminuyendo tanto la presión atmosférica como la presión del oxígeno que inspiramos.

Como consecuencia nuestro organismo pone en funcionamiento varios mecanismos para aportar mayor oxígeno aumentando la respiración, el pulso y el bombeo del corazón y por tanto la cantidad de glóbulos rojos en nuestra sangre.

Por eso cualquier montañero que quiera ascender a ciertas alturas deberá someterse a un periodo de adaptación a las bajas presiones tanto de oxígeno en el aire como en su sangre. La aclimatación conllevará entre 2 y 3 días a partir de los 2.000 metros y antes de pasar a una altura mayor será aconsejable ascender un promedio de 350 a 400 metros por día y a más de 6.000 metros la ascensión no será superior a los 200 metros por día.

Los síntomas más característicos que se desarrollan generalmente a las 36 horas son dolor de cabeza, náuseas y mareos y dificultades para dormir. Tanto para evitarlo como para disminuir sus efectos será aconsejable beber mucho líquido y hacer una dieta rica en azúcares y féculas y por supuesto realizar un ascenso gradual. En el caso de tener los síntomas habrá que hacer reposo durante 1 o 2 días.

Mi experiencia

Tuve la oportunidad de experimentar el mal de altura en mi viaje a Perú ya que a pesar que organizamos la ruta para ascender de forma progresiva, al tercer día de nuestra estancia y concretamente en el Lago Titicaca a 3.800m de altura sufrimos sus consecuencias.

En la Isla de Amantaní situada en el interior del lago quisimos subir una pequeña colina para poder divisar una preciosa puesta de sol desde su cima. Serían las 4h de la tarde cuando empezamos a seguir a nuestra guía, la mujer propietaria de la casa en la que nos alojábamos y que sólo hablaba aimara.

Pero se convirtió casi en una proeza seguir sus pasos, bueno de hecho perdimos su rastro a los pocos minutos de comenzar la ascensión y la puesta de sol fue como un suspiro porque la vimos casi en el tiempo que dura una exhalación debido a la cantidad de paradas "obligadas" que tuvimos que realizar durante la subida paro no morir de asfixia!!

He de decir que en esos momentos te sientes bastante inútil porque realmente tu cuerpo no responde a tus necesidades y aunque la inclinación de la ascensión sea pequeña la capacidad de resistencia de tu cuerpo se ve reducida de forma obligada.

Para que os hagáis una idea la sensación sería como si de repente te cayerran 200 años encima ...


La mayor altura la alcancé a los 5.825 metros en el Volcán Mistic (ver foto) y la cumbre del Glaciar Pastoruri a 4.900m también fue toda una proeza. Las vistas desde allí eran realmente espectaculares y el silencio te ponía los pelos de punta, una sensación de paz y SILENCIO de la que os hablaré más adelante.


En mi viaje a Perú, a medida que fuimos avanzando durante el recorrido mi cuerpo comenzó a aclimatarse y la sensación de impotencia fue desapareciendo progresivamente. Los últimos días era ya una experta “montañera de alta altura”. 
 


Lo curioso fue al regresar a Barcelona porque durante los primeros días que regresamos al gimnasio en nuestra rutina habitual y para nuestra sorpresa nuestros cuerpos resistían sin esfuerzo alguno todas las aceleraciones y cambios de pulsaciones. Pero ya se sabe que lo bueno dura poco!!
 
¡Recuerda que a ciertas alturas la prudencia y el sentido común priman por encima de todo!