23 marzo 2013

ACANTILADOS

Tirarse en paracaídas, parapente o ala delta entre otros medios debe ser lo más parecido a volar y es que uno de los sueños perseguidos por el hombre durante cientos de años ha sido conseguir sobrevolar el mundo, pero más allá de hacerlo dentro de un avión, su sueño sigue siendo lograrlo con su propio cuerpo y ayudado naturalmente por algún tipo de mecanismo.

En algunos viajes he experimentado la sensación parecida a volar, por ejemplo navegando a gran velocidad sobre una lancha al notar la velocidad del viento que acaricia el cuerpo y sintiendo que te elevas sobre el mar, o también sintiendo con vértigo el efecto de planeo contemplando la selva a una elevada altura de 175m en el Canopy Extremo de Costa Rica.

Pero quizá existen ciertos lugares donde para mí se puede experimentar esa sensación similar a volar, se trata de los acantilados porque la emoción que experimentas cuando se alcanza la cima de cualquiera de ellos, desde el borde de la montaña o roca divisando un hermoso paisaje costero, debe ser similar a lo que percibe un pájaro cuando sobrevuela el mar inundándote una inmensa sensación de libertad, infinito y amplitud que sin saber por qué te renueva y te llena de energía.

Entre los acantilados más altos del mundo se encuentran Thumbnail al sur de Groelandia con más de 1.500 metros sobre el mar o el situado en Kualapapa en Hawai con 1.010 metros de altura. Pero algunos de los acantilados más impresionantes que he visitado han sido en las tierras altas de Escocia concretamente las Kilt Rocks cuyas rocas están dispuestas verticalmente en forma de pliegues pareciendo las faldas escocesas, de ahí su nombre y además con un salto de agua impresionante. También los quebrados al Norte de Lanzarote desde los cuales se divisa la Isla de la Graciosa, también en la zona de Paracas de Perú divisando la roca llamada La Catedral o sin ir más lejos en la Costa Norte de Cataluña en Cap de Creu desde donde el mar Mediterráneo se abre majestuosamente delante de cientos de rocas.
... y es que ¿conseguirá el hombre algún día volar de manera autónoma? No me cabe la menor duda que lo hará, mientras tanto soñaremos situándonos en la pendiente de un hermoso acantilado a la espera de poder algún día izar el vuelo.

¿Por qué saltamos con la esperanza de poder volar? (Daneuris Resituyo)

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